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EL OSO (1981)

de Antón Chéjov

EN EL PROGRAMA DE MANO

Unas palabras del director

Al elegir estas dos obras (El Oso y La más fuerte) para integrar un mismo espectáculo pensamos que se podría crear un interesante equilibrio. El humor del escrito ruso contrasta con el laberinto psicológico del autor sueco. Ambas complementan dos estilos diferentes. La crítica de Chéjov a la sociedad terrateniente viene dada en una forma sutil, las ideas de los personajes son puestas en ridículo en cuanto se contradicen con sus actos, humor necesario por cuanto sobresale de lo anecdótico para entrar en lo universalmente humano donde todos en alguna medida podemos en parte reconocernos.

Strindberg busca la desnudez de los conflictos a través de un mágico rodeo, de un intrincado mundo sensitivo donde dos mujeres se enfrentan a sí mismas de forma radicalmente distinta, el autor nos permite descubrir las distintas formas de la conciencia.

Comedia rural y drama urbano que sintetizan dos realidades muy cercanas.

Antón Paulovich Chéjov

nace en la Rusia de Alejandro III el 16 de enero de 1.860 en Tangarog a orillas del mar Azov. Hijo de un comerciante en quiebra y nieto de un siervo de la Gleba, desde muy pequeño siente una enorme atracción por el teatro. Este origen servil y el servilismo de la atmósfera en que vivió el padre de Antón, como pequeño tendero de comestibles, dejaron profunda huella en el ánimo del escritor. Es significativa la carta que en 1.889 escribe Alexei Suvorin: “¿Podríais escribir un relato sobre un joven hijo de siervo, durante algún tiempo dependiente de comercio, niño de coro, escolar, estudiante universitario, acostumbrado a adular a los importantes, a besar las manos a los popes, a aceptar sin preguntas las ideas de los demás y expresar su gratitud por cada pedazo de pan que come, un joven que ha sido azotado con frecuencia, que va sin chanclos a dar lecciones, que se mete en peleas callejeras, tortura animales, gusta de ir a comer a casa de sus parientes ricos, y se comporta de modo hipócrita respecto a Dios y al hombre sin la más leve escusa, sino solo porque es consciente de su propia indignidad; podrías escribir un relato de como este joven va extrayendo de si mismo el esclavo gota a gota y como al despertar una mañana siente que la sangre que corre por sus venas es sangre de verdad y no sangre de esclavos?”

El Oso es una de las obras cortas de Chéjov más conocida, alcanzo tanta popularidad que el autor la denomino cariñosamente “Mi vaca de leche”, ya que le hizo salir de una angustiosa situación económica.

En un estilo que denominamos realismo poético, el autor ruso pone en pie esta comedia como autentico ejercicio actoral, con un humor que mantiene la fina línea poética propia de sus textos, pero del que no puede ni quiere desprenderse como así afirmo en tantas ocasiones. Más tarde nos sorprendería con sus grandes obras “Tío Vania”, “El jardín de los cerezos”, “La gaviota”, etc. Stanislavski, cofundador con N. Dánchenko del Teatro de Arte de Moscú, en el que tanta influencia tuvo la dramaturgia chejoviana, dijo a propósito del autor: “Chéjov requiere una nueva psicología interpretativa y un nuevo modo de sentir y desempeñarse en el escenario”.